¿Puede ser legítimo desobedecer la ley?

La definición de ley es aquella regla o norma establecida por una autoridad superior para regular, de acuerdo con la justicia, algún aspecto de las relaciones sociales. Pero, ¿realmente las leyes imponen una verdad absoluta que todos debemos acatar? ¿Se ajusta a todos los individuos?

A lo largo de la historia, los filósofos han buscado la respuesta a esta pregunta. Sócrates llegó a una conclusión negativa y defendía que una ley ha de obedecerse, aunque se considere injusta. De la misma forma, filósofos como Platón o Descartes se posicionarían en el mismo bando que su predecesor y expresarían la ilegitimidad de desobedecer. Sin embargo, años más tarde, Kant propondría que este acto podría ser legítimo si esta ley fuese en contra del imperativo categórico.

Es esencial expresar la diferencia entre derecho y ética. El derecho es aquel sistema de normas, principios e instituciones que rigen, de manera obligatoria, el actuar social del hombre para alcanzar la justicia, la seguridad y el bien común, mientras que la ética es aquella disciplina que estudia el bien, el mal y sus relaciones con la moral y el comportamiento humano. De esta forma, la moral se define como el conjunto de costumbres y normas que se consideran buenas para dirigir o juzgar el comportamiento de las personas en una comunidad.

Según Kant, todos debemos actuar según los imperativos categóricos, que son aquellos que no hacen depender una acción de ninguna condición. Así, construye su ley moral, el imperativo categórico, que determina la forma que debe tener nuestra conducta para ser moral. Esta debe ser autónoma, ya que el individuo debe determinar su propia conducta y categórica, no puede ser provocada por una causa particular, sino que el individuo debe actuar sin esperar recibir algo a cambio.

Como el filósofo defiende que el valor moral no radica en los resultados de una acción, sino que consiste en la intención de la voluntad determinada por la razón, si una persona se ve obligada a infligir una norma o una ley para provocar un bien necesario, no será ilegítimo desobedecerla, aunque se piense lo contrario. Va más allá, depende de la voluntad. De esta manera, si alguien roba porque no tiene para comer, no puede equipararse a un caso en el que alguien roba por chulería. Así, en un juicio, un juez deberá valorar el motivo y la voluntad de cada uno de los ladrones, ya que en el primer caso, se debería absolver totalmente al acusado puesto que sus actos no fueron con mala intención, y su voluntad no era la de causar el mal. Sin embargo en el segundo, la voluntad del detenido es diferente. 

Bajo mi punto de vista, estos casos en los que se viola la ley deben ser estudiados de forma muy meticulosa, ya que aunque estoy totalmente de acuerdo con el caso anterior y con su resolución, existen acontecimientos que pueden ser más graves, tales como el asesinato, en el cual el mal es mayor y deben ser condenados, con independencia de la voluntad o el motivo.

Finalmente, es necesario resaltar que en todos aquellos sucesos en los que se desobedece la ley es necesario un análisis intensivo de todos los aspectos, con una mayor intensidad en la voluntad y el motivo del individuo, pero que en ocasiones sí que puede ser legítimo desobedecer la ley.

Comentarios

  1. Bien Claudia, una entrada muy rigurosa (Bien explicada la posición kantiana)
    Saludos

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